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Poco antes de que explotara la Época de Oro de las tarjetas postales en el planeta entero -entre 1898 y 1918- los incipientes avances tecnológicos en la impresión offset y la fotografía, hicieron posible que comenzaran a aparecer tarjetas postales con imagenes nunca vistas. Imaginen el impacto que una foto, no un grabado, de un lugar importante del otro lado del planeta llegara a tu puerta y lo pudieras ver con un detalle inimaginable pocos años atrás. O el retrato de una persona importante que nunca hubieses podido conocer. Eso debe haber sido emocionante.

Eso también sucedió en Venezuela.

Como ya comenté hace un tiempo atrás en ASOFILCA, para 1896 Venezuela vió sus primeras tarjetas postales comerciales, pero no sólo eso. También vió sus primeras tarjetas postales ilustradas. Aún no portaban una foto, pero como ya dije en mi presentación sobre Enteros Postales, ese fue el comienzo del fin de las tarjetas postales sencillas que el Estado Venezolano se empeñó en imprimir hasta 1912.

Para lograr imprimir aquellas primeras fotos en las tarjetas postales, cada país empleó las técnicas que tenían a la mano. Para el caso Venezuela, he podido encontrar que utilizaron una técnica llamada Cianotípia. Y la más antigua que he podido encontrar, está fechada Noviembre 1899.

La cianotípia es una técnica bastante artesanal, que no facilitaba la impresión de copias por lo que cada pieza es básicamente única. Se basa en las propiedades cromo-sensitivas de algunas sustancias: Algunas reaccionaban a la luz, otras no, y eso era lo que el proceso aprovechaba. No necesitaba una prensa o, para el caso, ninguna herramienta compleja.

La cianotípia produce impresiones monocromáticas en un azul muy profundo conocido como Azul de Prusia. Esta técnica fue utilizada por muchos años para la impresión de planos conocidos como «Blueprints».

La gente de Jaquard Products tiene una buena explicación de cómo se logra, aunque quizás pueda parecer muy técnica.

Todas las sales férrosas (Hierro III) se vuelven sensibles a la luz cuando se combinan con sustancias orgánicas. El citrato de amonio férrico (C6H8FeNO7), es una de esas sustancias. Este compuesto foto-sensitivo se mezcla con ferrocianuro de potasio y agua para crear el sensibilizador del cianotipo, y esta mezcla se usa para cubrir una superficie coimo papel o tela. La exposición a la luz ultravioleta quiebra este componente por oxidación, liberando carbón en forma de acido carbonico, creando con esto un nuevo componente ferroso. La impresión se sumerge en agua, causando una reacción entre el nuevo componente férrico (peróxido de sal de hierro) y el citrato de amonio férrico. Con esto se forma un compuesto en el sustrato de la fibra de un profundo color azul, ferrocianuro férrico o hexacianoferrato (II) de hierro (III). Mientras más se exponga el sustrato sensibilizado a la luz, más de este azul se producirá.

Jaquard Products

Si tienes un poco de dolor de cabeza en este momento, te entiendo. La química y yo siempre hemos sido… digamos… insolubles. La química me parece pesada. Nunca ha generado una reacción en mí. En una frase, no hay química entre élla y yo.

Después de todos esos chistes malos, la verdad es que es un proceso muy fácil que incluso hoy día puede hacerse en casa con relativa facilidad.


Volviendo al punto de este artículo, las cianotípias en los Enteros Postales de Venezuela, puedo decir que, hasta los momentos, éllos sólo fueron creados de manera privada, probablemente personal, no comercial, en Puerto Cabello. Y si son comerciales, se hizo sólo de manera artesanal, es decir, unas pocas piezas en una sóla localidad, ya que hasta los momentos todas las piezas que he podido registrar -alrededor de una docena- muestran paisajes de Puerto Cabello.

No he podido identificar quién fue el fotografo ni tampoco la persona que realizó estas impresiones. No puedo asegurar que haya sido la misma persona pero no me parece descabellado que haya sido así.

Tengo que decir que tengo una corazonada, pero no he podido comprobarla.

Pude averiguar que entre 1898 y los primeros años del siglo XX en Venezuela, es decir, preciamente durante los años en que se encuentran nuestros enteros ilustrados con esta técnica, estuvo un ingeniero civil y diplomático estadounidense cuyo pasatiempo era la cianotipia. Se sabe que él realizó algunas impresiones a partir de fotos de la capital con esta técnica, pero hasta los momentos no lo he podido ubicar en Puerto Cabello.

Su nombre fue Richard Bartleman. Aquí algunas de sus fotos.

Como dije, aún no lo he podido ubicar físicamente en Puerto Cabello. Pero hasta los momentos, tengo la impresión que el Sr. Bartleman estuvo relacionado, directa o indirectamente, con la utilización de la cianotípia en nuestros enteros.

También dije que cada entero es practicamente una pieza única, en el sentido de que la imagen en sí fue producida individualmente. Sin embargo, he podido ubicar dos piezas muy muy parecidas, pero no iguales. Le dejo al lector ubicar las diferencias.

Estas impresiones se pueden encontrar desde el entero postal TP9 hasta el TP15.

A continuación, un registro visual de las piezas que hasta ahora he podido encontrar. Si usted tiene otras de estas piezas, le agradezco me haga llegar una imagen de éllas para poder agregarlas a este registro.

¡No todo fue Cianotipia!

He encontrado otras tarjetas con fotos en su reverso, todas utilizando otros tipos de impresión. No estoy seguro de cual, pero es posible que haya sido fototipia, un método similar al cianotipia, con algunas ventajas.

Algo que he podido notar es que, a diferencia de las tarjetas logradas mediante cianotipia, las fotos de estas tarjetas fueron impresas por separado, sobre un papel diferemte, y luego pegadas a los enteros.

Eso se puede ver debido al color y tipo del papel (más claro y brillante), pero también es notorio cuando se compara el grosor de estas piezas con el promedio de las tarjetas tipo donde fueron aplicadas. O viendo con lupa las capas que conforman el entero ilustrado.

La capa inferior, más grueso, es la del entero.
La superior, más delgada, la de la foto adherida posteriormente.

Y con esto me despido hasta un nuevo artículo.

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